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Corea

Todos los que aman a Jerusalén, serán consolados en Jerusalén

  • País | Corea
  • Fecha | Noviembre 04, 2010
ⓒ 2010 WATV
Sudamérica está localizado al otro lado del mundo desde Corea. Desde esa tierra lejana, algunos miembros de la familia celestial, que anhelaban ver a la Madre Jerusalén durante muchos años, llegaron a los brazos de la Madre después de dos o tres días de un largo vuelo.

Más de 160 hermanos y hermanas de 30 Iglesias de Dios de 16 países de habla hispana visitaron Corea como los miembros del 48.º Grupo de Visita del Extranjero.

Ellos eran de Sudamérica: Perú, Colombia, Argentina, Venezuela, Chile, Ecuador, Guatemala, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Panamá y Brasil; y también de EE. UU., Puerto Rico, España y Portugal.

Con un profundo anhelo y fe hacia Dios, finalmente llegaron a Corea después de atravesar muchas dificultades. En el regazo de la Madre a quien habían anhelado ver aún en sueños, derramaron su anhelo contenido en sus corazones con lágrimas. La Madre abrazó a sus hijos con sus ojos llenos de amor y compasión, dándoles palmaditas en la espalda y diciéndoles: “Gracias por venir”, y: “Te amo mucho”. Ella también les preguntó cómo estaban sus hijos en sus países.

El invierno estaba en curso, pero el intenso viento helado se calmó. Parecía que el Padre en el cielo también estaba dando cálidamente la bienvenida a sus hijos que vinieron desde países lejanos.

El hermano Gerald de la Paz, Bolivia, se veía muy feliz, y dijo: “En el Instituto de Formación Elohim que se parece a un águila que lleva a sus crías bajo sus alas, la Madre también nos lleva bajo sus alas de amor. Por eso, me siento como si estuviera en el cielo”. Como los niños que se mecen en las rodillas de su madre, los miembros del extranjero experimentaron la paz y la alegría en los brazos de la Madre; ellos recrearon la escena en que solían estar con la Madre en el cielo.

ⓒ 2010 WATV
Los miembros del 48.º Grupo de Visita del Extranjero participan en el estudio bíblico y los cultos.
Durante su permanencia en el Instituto de Formación Elohim, estudiaron la verdad y visitaron la Villa Tradicional Elohim. Ellos se concentraron en estudiar la verdad, olvidando el cansancio por el viaje en avión y la diferencia de temperatura, y predicaron con entusiasmo la Biblia delante de la Madre. El hermano Gerardo de Puente Alto, Chile, que lloró durante su presentación, dijo en una entrevista: “Yo soy solo un picador que no es digno de decir nada delante de Dios, pero se me ha permitido estar delante de la Madre, mirando sus ojos. Al pensar en esto, de pronto me emocioné mucho”. Él le pidió a la Madre sus bendiciones diciendo las siguientes palabras en coreano: “Madre, la amo”, y: “Madre, por favor deme mucha bendición. Quiero ser un gran obrero del evangelio”, las cuales había practicado por mucho tiempo, y enjugó nuevamente sus lágrimas.

La Villa Tradicional Elohim es un lugar para que los miembros comprendan la vida de sacrificio que el Padre celestial soportó solo. El hermano Marco de la iglesia de Lima III, Perú, dijo suspirando mientras contemplaba cuidadosamente los alrededores de la villa: “Es sorprendente. Siempre había escuchado acerca del sacrificio del Padre, pero en realidad solía pensar que el sacrificio que Cristo atravesó en su segunda venida no era tan grande como el sacrificio de la cruz que soportó en su primera venida. Sin embargo, no hay diferencia en el grado de su sacrificio. Siento que no soy diferente de Tomás, que reconoció a Jesús solo después de tocar sus heridas con sus manos. No puedo creer cómo el Padre pudo vivir una vida extrema en esta fría y pequeña habitación, deseando solo la salvación de sus hijos”.

Los miembros de Sudamérica, llamada la tierra de la pasión, tienen una única passion por el evangelio. Esto también se reveló claramente durante su visita. Aún en el clima frío, ellos gritaban: “Tengo calor” a una sola voz, y continuaban enérgicamente con sus horarios.

Fue particularmente frío cuando visitaron el Museo de la Independencia de Corea.
Sin embargo, se mostraron como valientes guerreros de la verdad, entonando el Cántico Nuevo titulado: “Vamos al Mundo” como si cantaran un cántico marcial, y esto alivió a la Madre que estaba preocupada de que sus hijos pudieran sentir frío.

Viendo los alrededores del Museo de la Independencia con el grupo de visita del extranjero, la Madre les explicó el principio de la independencia espiritual a través de la historia de los héroes de la independencia coreana. También les recordó que es el deber de los héroes de la independencia celestial salvar al pueblo de Dios del poder de Satanás, bajo el cual han estado hasta ahora por la Edad Oscura, y revelar claramente la verdad de Dios.

ⓒ 2010 WATV
ⓒ 2010 WATV
Los miembros del extranjero visitan el Salón de la Independencia y tienen un momento para comprender el principio de la independencia espiritual a través de la historia de la independencia coreana.
La hermana Andrea de Quito, Ecuador, reafirmó su decisión, diciendo: “Hay muchas almas que están destinadas a la muerte, confinadas en la oscuridad. Yo también era una de ellas, pero ya que el Padre luchó por la independencia espiritual, fui liberada del dolor de la muerte, y he llegado a ser lo que soy ahora. Como el Padre hizo, alumbraré la luz de la verdad para encontrar a mis hermanos y hermanas perdidos a fin de que podamos lograr la independencia celestial”.

En los días de culto, visitaron la iglesia de Seogu, Daejeon, la iglesia de Yongtong, Suwon, el Templo de la Nueva Jerusalén, la iglesia de Nakseom, Incheon, la iglesia de Gwanak, Seúl, y también el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon. La hermana Nancy de Buenos Aires, Argentina, dijo: “Todas las Iglesias de Dios que he visitado son muy hermosas. Sin embargo, cuando pienso cuánto se han sacrificado el Padre y la Madre hasta establecer estas iglesias, se me parte el corazón”. Así, mostró su decisión de reclamar el evangelio con el mismo espíritu de sacrificio que el Padre y la Madre.

La Madre misma predicó un sermón titulado: “Si son hijos de Dios, hagan las cosas que Dios hizo”. Ella dijo en su sermón: “Salvar rápidamente las almas que están gimiendo por los desastres, con el corazón de Dios que es amor, es hacer las obras de Dios como hijos de Dios”. Grabando estas palabras de la Madre en el corazón, se sintieron muy felices de escuchar directamente la enseñanza de la Madre y de compartir momentos muy felices con los miembros coreanos con quienes se encontraron después de seis mil años.

Los miembros del extranjero también trataron de aprender la fe y el comportamiento de los miembros coreanos que han estado escuchando directamente a la Madre en el país donde el Padre vino. El hermano Baldmar, que fue el primer visitante portugués a Corea, dijo: “Realmente no conocía nada de Corea. Escuché la verdad de un equipo misionero
de corto plazo de Corea, y ahora he venido a este país y he comprendido qué clase de ‘amor’ debo aprender de la Madre y de los hermanos y hermanas que están al lado de ella. Aunque es un corto tiempo, estoy aprendiendo muchas cosas”.

Los miembros del grupo de visita del extranjero también visitaron el Museo de Historia de la Iglesia de Dios, mientras se concentraban en el estudio de la verdad en el edificio de la Gran Asamblea. En el museo, pudieron observar la larga historia de la obra del evangelio que Dios Elohim ha cumplido en todas las épocas: en la época del Padre cuando ocurrió el milagro del Mar Rojo después de que los israelitas celebraron la pascua y salieron de Egipto; en la época del Hijo cuando Jesús proclamó la Pascua del nuevo pacto a través de su sufrimiento en la cruz; y en la época del Espíritu Santo cuando la salvación se completa con la aparición del Espíritu y la Esposa. El lugar más impresionante para los miembros del extranjero fue el “Sector del Padre celestial”, que exhibe las notas y los libros que el Padre personalmente escribió para sus hijos toda la noche, y les proporciona la oportunidad de escuchar los sermones del Padre. Los miembros del extranjero se sintieron más cerca del Padre, a quien habían comprendido vagamente, anhelando con más ansiedad el cielo donde mora el Padre.

Los miembros del extranjero también realizaron un city tour, que los ayudó a comprender la cultura coreana. Visitaron la Torre N de Seúl y el Palacio de Gyeongbokgung. El hermano Marco de Córdoba, Argentina, dijo mientras observaba la ciudad: “Viendo los lugares donde el Padre y la Madre predicaron el evangelio, recuerdo lo que el Padre dijo: ‘El evangelio será predicado al mundo entero y prosperará’. Estoy emocionado por el hecho de estar aquí en esta tierra santa, como un protagonista de la profecía”.

Gyeongbokgung es el mejor palacio de Corea que representa la Dinastía Chosun, donde podemos ver la cultura de la familia real. La mayoría de los miembros de Sudamérica mostraron una respuesta reconfortante hacia la cultura de un palacio tradicional coreano donde pueden vivir solamente las personas especiales como un rey, una reina y sus hijos. La hermana Nalliby de Medellín, Colombia, expresó su decision de realizar la misión como heredera de Dios para heredar el reino de los cielos, y dijo: “Es majestuoso y hermoso. Pienso que esto es una copia y sombra de lo que está en el cielo. Creo que hay un palacio más hermoso y espacioso para nosotros en el cielo, donde viviremos con el Padre y la Madre para siempre”.

Esta era la historia del “Cielo” que la Madre mencionaba repetidamente al 48.º Grupo de Visita del Extranjero. “Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lc. 22:28-30). Citando estos versículos de la Biblia, la Madre prometió que las gloriosas bendiciones celestiales más allá de la imaginación, estaban esperando a sus hijos que irradiaban su completo entusiasmo por el evangelio en medio de una vida dura.

Gritando “amén” con alegría, los miembros del extranjero anhelaron el cielo a través de las palabras de la Madre y de su amor.

En los brazos de la Madre, se deshicieron de la pena y la tristeza que sufren al vivir como extranjeros en esta tierra. Ellos derramaron lágrimas ante la realidad de tener que regresar a su país, pero pronto se regocijaron cuando recordaron la petición de la Madre: “Reciban abundantemente el Espíritu Santo y prediquen el evangelio con amor cuando regresen, para que lleguen a ser grandes obreros del evangelio y brillen como las estrellas”.

“Me siento triste de irme de aquí, pero puedo regresar con alegría porque tengo la gran misión de predicar el evangelio y sus bendiciones. Regreso lleno del poder del amor que la Madre me ha dado. Quiero cumplir el evangelio alumbrando la luz de la gloria de la Madre no solo en Paraguay sino también en otros países.” (Hermano Luis, de Asunción, Paraguay) Camino al aeropuerto por el puente de Incheon, el mar pestañeaba despidiendo a los miembros del extranjero.


ⓒ 2010 WATV
Los miembros del 48.º Grupo de Visita del Extranjero se toman una fotografía para el recuerdo.

Vídeo de Presentación de la Iglesia
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