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Ninguna parte de los sermones en texto puede ser imprimida o difundida. Por favor, grabe en su corazón lo que ha entendido, para compartir la fragancia de Sion.

La predicación a siete mil millones de personas y el ánimo de la Madre

Todos anhelan su hogar espiritual, que es el cielo, un lugar lleno de felicidad, y desean ir allá. Sin embargo, para ir al cielo tenemos que recorrer el camino correcto en nuestra vida en esta tierra. Así como los israelitas llegaron a Canaán después de caminar cuarenta años en el desierto, podemos alcanzar el cielo solo después de recorrer el camino de la fe en el desierto espiritual, siguiendo el camino que el Padre recorrió y la Madre sigue recorriendo.

Hemos sido arrojados a esta tierra a causa de nuestros pecados. Para que sus hijos regresemos al reino de los cielos, Dios ha puesto un proceso llamado “predicación” en nuestro viaje de regreso al cielo. A través de ese proceso, Dios ha preparado un camino para que alcancemos el reino de los cielos, entendiendo el sacrificio y amor del Padre y la Madre celestiales, y comprendiendo su corazón que considera un alma más preciosa que el mundo entero. Para alentar a sus hijos que se agotan en el camino, la Madre les envía constantemente su ánimo incluso en este momento.


La meta y la misión de predicar a siete mil millones de personas

Hay más de siete mil millones de personas viviendo en la aldea global. Algunos viven con metas, y otros sin ellas. Tienen metas muy diferentes en la vida; algunos tienen metas grandes y otros metas pequeñas.

La mayoría de las personas se conforman con pequeñas metas y esfuerzos. No obstante, los sabios que vivieron en épocas pasadas aconsejaban constantemente a la gente que tuvieran grandes sueños, como dice la frase: “¡Jóvenes, sean ambiciosos!”, lo cual significa que debemos tener metas grandes. También es necesario poseer grandes metas en nuestra vida de la fe.

Fil. 3:12-14 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

El apóstol Pablo dijo: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios”.
Para poder disfrutar de una vida feliz en el eterno reino de los cielos, debemos acabar la carrera que tenemos por delante. Por lo tanto, no debemos desperdiciar las veinticuatro horas del día sin ningún plan ni meta, sino dedicar todos los días a proseguir a la gran meta de “predicar a siete mil millones de personas”, con la resolución de proclamar el evangelio a todo el mundo. La predicación es la obra más grande y sagrada que Dios nos ha confiado (1 Ts. 2:4).

Predicar el evangelio a siete mil millones de personas de todo el mundo no es algo grande ante los ojos de Dios, pero es una gran tarea desde el punto de vista humano. Puesto que es una meta enorme para nosotros, alcanzarla requiere un gran esfuerzo de nuestra parte. Si tenemos la meta de predicar a siete mil millones de personas y trabajamos duro para alcanzarla, nuestra mentalidad y comportamiento cambian, de modo que podamos realizar la gran obra y todos los sistemas espirituales puedan trabajar al mismo tiempo. Algunos pueden pensar que es suficiente llevar un fruto al mes, y otros piensan que deben llevar cien e incluso mil frutos cada mes. Hay una gran diferencia entre ambos en el rango de sus pensamientos, la magnitud del trabajo que realizan y la cantidad de esfuerzo que dedican.

La ayuda de Dios es absolutamente necesaria para lograr la meta de predicar a siete mil millones de personas. Continuemos trabajando con nuestro mayor esfuerzo para alcanzar la meta, orando diligentemente a Dios y pidiendo su ayuda. Dios dice en la Biblia que esta obra sin duda se cumplirá.


El cumplimiento de la meta de predicar a siete mil millones de personas depende de nuestra fe

Predicar el evangelio a todo el mundo no es demasiado difícil para Dios, que creó todo el universo. Le tomaría apenas un día, un minuto o un segundo hacerlo por sí solo. Pero Él nos ha dado la misión de predicar el evangelio para darnos la oportunidad de ser bendecidos y aprender su sacrificio y amor.

La meta de la predicación a siete mil millones de personas se cumplirá rápidamente si la llevamos a cabo creyendo que podemos hacerla.

Mt. 9:27-31 “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.”

Jesús animó a los ciegos diciendo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Entonces los ojos de ellos fueron abiertos de inmediato porque tenían fe en Jesús. En la Biblia podemos ver que Dios ha estado guiando la obra poderosa para que sea hecha conforme a la fe en todas las épocas. La entrada de los israelitas en Canaán también dependió de su fe; a algunos se les permitió entrar en la tierra, y a otros no, en función de si tenían fe o no. Los que dijeron: “Ellos son como gigantes, y nosotros como langostas. No hay forma de que los venzamos”, fueron destruidos en el desierto, y solo a Josué y Caleb que dijeron: “Dios está con nosotros. Los comeremos como pan”, se les permitió entrar en la tierra de Canaán.

Dios siempre nos dice: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. “No soy yo, sino Dios, que trabaja a través de mí. Todo es posible para Dios.” Si tenemos esta convicción y predicamos el evangelio, llevaremos hermosos frutos dondequiera que estemos. “El entorno aquí no es favorable. Así que parece difícil predicar aquí.” Si prejuzgamos todo así, Dios permitirá que sea hecho conforme a nuestra fe.

Hoy también nuestros hermanos y hermanas de Sion de todos los continentes del mundo están predicando ansiosamente las buenas nuevas. Con el ánimo de la Madre, todos están trabajando diligentemente para alcanzar la meta de predicar a siete mil millones de personas. Cumplamos rápidamente esta misión con fe y unidad. Dios ya ha prometido que el evangelio será predicado a siete mil millones de personas.

Mt. 24:13-14 “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Jesús dice que el evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Luego regresaremos a nuestra patria espiritual que nos está esperando, el mundo eterno donde nunca desapareceremos ni nos aburriremos ni nos sentiremos cansados, sino que disfrutaremos de la vida eterna, viajando entre las estrellas, visitando una estrella hoy y otra mañana.

A fin de entrar en el mundo glorioso, debemos ir a todas las naciones y predicar acerca de nuestro Padre y nuestra Madre espirituales y la verdad del nuevo pacto que Ellos nos han enseñado. Haciendo esto, tenemos que encontrar a nuestros hermanos y hermanas que están dispersados en todo el mundo y regresar al cielo junto con ellos, de acuerdo con la palabra de Dios. Este es el camino que debemos recorrer. Predicamos las buenas nuevas del reino y proclamamos al Padre y a la Madre a todos los que encontramos, para ver si son nuestros hermanos y hermanas, y entre ellos a veces encontramos a nuestra familia celestial y a veces no. Sin embargo, en ese proceso se está cumpliendo la meta de predicar a siete mil millones de personas. Cuando el evangelio se predique a siete mil millones de personas en la aldea global, será un testimonio innegable a todas las naciones, así como Jesús dijo que el evangelio del reino sería predicado en todo el mundo.


Todo es el fruto de nuestros pensamientos

Si los dos ciegos en Mateo 9 hubieran pensado que Jesús no podía curarlos, no habrían sido capaces de recuperar la vista. Sin embargo, ellos creían que Jesús los sanaría. En cuanto Jesús dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”, pudieron ver las cosas que nunca antes habían visto. Todo esto fue el resultado de sus pensamientos.

Jer. 6:16-19 “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.”

El fruto de sus pensamientos también se puede describir como el fruto de su fe. También en esta época, Dios dice: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”, y enfatiza que todo es el fruto de nuestros pensamientos. Dios ha dicho que el evangelio será predicado en Samaria y hasta lo último de la tierra. El Dios Todopoderoso, que todo lo puede, nos ha pedido reiteradamente que prediquemos el evangelio a todo el mundo y nos ha mostrado el camino que debemos seguir.

Mt. 28:18-20 “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; […]”

Solo cuando vayamos por ese camino, podremos alcanzar el cielo, nuestro hogar eterno. Para realizar esta obra —el mandamiento más importante de Dios— tenemos que estar unidos y trabajar juntos.

En el ejército no solo hay soldados con fusiles sino también soldados encargados de la cocina para suministrar los alimentos y otros de la administración para abastecer de materiales. Todos ellos deben estar unidos. Esta unidad también se requiere para el evangelio. Cuando nos unimos, podemos unificar todas nuestras fuerzas y producir los sorprendentes resultados del evangelio. Cuando hacemos algo para Dios, no importa dónde trabajemos, sea en la cocina o en la oficina. Dondequiera que estemos y hagamos lo que hagamos, sea que cocinemos, realicemos asuntos administrativos o mantengamos el edificio de la iglesia, todos estamos participando en la obra del evangelio. Llevando a cabo fielmente nuestros propios deberes en la situación dada y ayudándonos mutuamente, estamos cumpliendo juntos la obra del evangelio, que agrada al Padre y a la Madre.


Todo es posible para el que cree

Podemos predicar el evangelio a quienquiera que encontremos, dondequiera que estemos; los trabajadores predican en sus centros laborales, los estudiantes en sus escuelas y las amas de casa en sus hogares y vecindarios. Si seguimos haciéndolo, sin duda llegará el día en que todas las naciones oirán el evangelio de Dios y se cumplirá la meta de predicar a siete mil millones de personas.

Gn. 18:14 “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? […]”

Mr. 9:23 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Él puede hacerlo todo. Puesto que la Biblia enseña claramente así acerca de Dios, es incorrecto pensar dudando: “¿Es realmente posible?” Todo es el fruto de nuestros pensamientos y es hecho conforme a nuestra fe. No debemos juzgar sobre la base de nuestras propias capacidades, sino según el estándar de la palabra de Dios, la promesa de Dios Omnisciente y Omnipotente que Él cumplirá para nosotros.

Lc. 1:37 “porque nada hay imposible para Dios.”

Nada es imposible para Dios. Cuando Dios dijo: “Sea la luz”, se formó la luz en medio del desorden y de las tinieblas. Cuando Dios dijo: “Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas”, las aguas que estaban debajo de la expansión fueron separadas de las aguas que estaban sobre la expansión. Dios cumple cada palabra que sale de su boca, y nunca deja de cumplir su propósito (Gn. 1:1-8, Is. 55:11).

Dios creó el universo entero, las numerosas galaxias y las estrellas, y colgó la Tierra en el espacio a una distancia de unos ciento cincuenta millones de kilómetros del Sol. Hace que la Luna orbite alrededor de la Tierra, y también ayuda a que las aguas de la Tierra se muevan de forma continua generando las mareas a través de la atracción gravitatoria de la Luna sobre la Tierra. Nada es imposible para el Creador que tiene ese maravilloso consejo y poder. Debemos creer en esto.

Dios el gran Creador, que opera todas las cosas del universo, ha venido a esta tierra como el Espíritu y la Esposa, y nos dice: “Ustedes son mis hijos. No se preocupen. Yo los ayudo; les daré paz de todos sus enemigos y retiraré el manto de la oscuridad. Por tanto no teman. Levántense y alumbren la luz”. Ya que Dios nos ayuda, no debemos temer en absoluto.


El constante ánimo de Dios para sus hijos

Recuerden los días deportivos cuando eran estudiantes de primaria. En un día deportivo, los padres visitan la escuela de sus hijos, y cuando sus hijos están corriendo, los saludan llamándolos por sus nombres y los animan. Entonces hasta los niños que siempre han terminado últimos en las carreras, corren con todas sus fuerzas.

Para lograr la gran tarea de predicar a siete mil millones de personas, se necesita el ánimo de Dios. La Madre también anima a todos sus hijos del mundo. Entonces tengamos una fe suficientemente grande para acabar nuestra carrera y obtener la victoria, de modo que podamos alcanzar el cielo sin ningún percance.

Is. 41:9-13 “Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: […] No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”

Is. 43:1-5 “[…] No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador […]. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.”

Este es el mensaje de ánimo que nos dieron el Padre y la Madre mediante el profeta Isaías hace dos mil setecientos años. Dios dice que redimirá a sus hijos, los reunirá y los ayudará. Puesto que Dios dice que nos ayudará, no hay mayor ánimo que este.


La meta de predicar a siete mil millones de personas se logra mediante el ánimo de la Madre

He oído que nuestros miembros de Sion renovaron su resolución por el evangelio cuando escucharon el mensaje de ánimo de la Madre: “Mi única preocupación son ustedes, y ustedes son todo en mi vida”. Aunque Dios siempre nos ha estado animando a través de las palabras de Isaías 41 y 43, en esta época Él mismo nos envía un mensaje de aliento. Así que las alegres noticias de que nuestros miembros son alentados en gran medida con el ánimo de la Madre, están llegando continuamente de todo el mundo. Cuando escucharon el mensaje de ánimo de la Madre, nuevamente reflexionaron sobre su fe: “La Madre siempre me está animando así. ¿La Madre ha sido mi única preocupación y todo en mi vida? ¿En qué he estado preocupado? ¿No he dedicado mi vida a perseguir todo tipo de deseos mundanos?”

Job 22:21-30 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción; tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir; el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia. Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos. Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz. […]”

La fiel palabra de Dios siempre nos da un gran consuelo y estímulo, y nos anima mucho. Con la palabra de Dios grabada en lo profundo de nuestro corazón, debemos hacer de Dios nuestro tesoro.

Dios solo se preocupa por nosotros, pero nosotros a menudo nos preocupamos por las cosas del mundo. Dios dice que si las desechamos, seremos edificados, y lo que decidamos será hecho. Lo mismo sucede con la meta de predicar a siete mil millones de personas. Si solo nos preocupamos por Dios y hacemos que Él sea todo para nosotros, podremos hacer todas las cosas; cualquier cosa que decidamos hacer, será hecha.

Recordando el mensaje de ánimo de la Madre, también enviémosle nuestro mensaje de ánimo: “¡Nuestra única preocupación es Usted, y Usted es todo en nuestra vida!” Pido sinceramente a todos los hermanos y hermanas de Sion, que tengan esa fe llena de gracia y prediquen la gloria del Padre y la Madre en Samaria y hasta lo último de la tierra, a todas las personas del mundo, estando siempre estimulados por el ánimo de la Madre.