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Ninguna parte de los sermones en texto puede ser imprimida o difundida. Por favor, grabe en su corazón lo que ha entendido, para compartir la fragancia de Sion.

Seamos los testigos de Dios

Dios llamó a su pueblo para que sean testigos de su nombre para la obra de la salvación en cada época: como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, respectivamente. En la época del Padre, Dios escogió a su pueblo para que fueran testigos de Jehová, y en la época del Hijo, para que fueran testigos de Jesús, y en la época del Espíritu Santo, Dios nos ha llamado para que seamos testigos del Espíritu y la Esposa, que dan el agua de la vida a los seres humanos en esta época (Comp. Is. 43:10, Hch. 1:8, Ap. 22:17).

La razón por la que Dios nos ha escogido como sus testigos es que quiere que expandamos la gloria de Dios entre todas las naciones del mundo, dando testimonio de Dios, quien es justo, con las palabras de la Biblia que hemos escuchado y visto, a fin de que todas las personas conozcan a Dios, crean en él, y comprendan que él es el Salvador (Is. 43:8-12).

En un tribunal, el testimonio de un testigo es lo suficientemente crucial para influenciar directamente la decisión judicial. Basta una sola palabra del testigo para que la verdad sea revelada u ocultada; el acusado puede ser tachado como un delincuente o ser encontrado inocente y puesto en libertad. Así de importante es el rol de un testigo. Poniendo atención a la voluntad de Dios que nos ha llamado como sus testigos, nosotros, todo el pueblo de Sion, debemos desempeñar fielmente nuestra misión como testigos de Dios.


El testimonio de un hijo probó la inocencia de sus padres

Una noche ocurrió algo terrible en una calle; unos ladrones asaltaron a una persona, y luego la asesinaron. Dejaron morir a esa persona y escaparon. Justo en ese momento una familia que transitaba por allí vio lo ocurrido. El padre corrió al lugar de los hechos para ayudar a la persona que estaba en el suelo. Su esposa estaba a su lado, y sus hijos también fueron testigos de esto.

En la estación de policía, la pareja dijo a la policía una y otra vez que ellos no eran los criminales, pero la policía no creyó en lo que la pareja estaba diciendo y les dijeron que proporcionaran pruebas de su inocencia. Cuando la policía preguntó a la pareja si tenían testigos que probaran su inocencia, dijeron que sus hijos también habían observado todo y que ellos serían sus testigos, y llamaron a sus hijos a la estación de policía. Sin embargo, sus hijos solo dudaban y no hablaban fácilmente porque tenían temor de sufrir represalias por parte de los ladrones, y también porque estaban preocupados de que sus padres pudieran ser acusados de un crimen más serio si no daban una declaración consistente.

Finalmente, el caso fue llevado a juicio. En el tribunal, la pareja escogió a su hijo mayor como último testigo, porque era un poco más valiente y confiable que sus hermanos que estaban asustados y no podían hablar bien. Por eso el hijo mayor tomó el asiento del testigo. En ese momento, si el hijo no decía la verdad, sus padres serían acusados de homicidio y terminarían en prisión.

Con una sola palabra del hijo mayor, sus padres podían ser absueltos o acusados de homicidio. En esta situación urgente, el hijo seguía temblando de miedo pensando que como él había sido testigo de los ladrones que habían asesinado a la persona, algo terrible también le podría suceder a él. Sus padres también estaban muy ansiosos de ver a su hijo dudando de decir la verdad por el miedo.

Mientras tanto, el hijo pensaba que si solo permanecía en silencio, sus padres serían tratados como terribles delincuentes. Por eso preparó su mente y cobró valor, y empezó a decir todo lo que había visto ese día. Dio declaraciones detalladas de cómo los criminales habían asesinado al transeúnte, cómo se veían y qué estaban usando. Su testimonio fue aceptado en el tribunal, y después de una investigación entre los ex convictos que correspondían a la descripción de los ladrones, finalmente encontraron a los verdaderos criminales. Debido a su testimonio definitivo, los criminales fueron arrestados y todos los problemas fueron resueltos. Sus padres, que habían sido falsamente acusados de homicidio, fueron declarados inocentes y puestos en libertad.


El pueblo de Dios escogido como su testigo

Igual que el hijo que actuó como testigo en el tribunal, hemos sido llamados como testigos de Dios. Cuando Jesús ascendió al cielo desde el monte de los Olivos, dijo a sus discípulos que fueran sus testigos en Samaria y hasta lo último de la tierra.

Hch. 1:6-8 『Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.』

Un testigo es una persona cuyo deber es descubrir la verdad, dando una declaración verdadera de lo que ha visto y escuchado. Como testigos de Dios, debemos abrir nuestras bocas y testificar con confianza el hecho de que nuestro Padre y nuestra Madre celestiales son nuestros verdaderos Dioses.

Como Dios nos ha confiado a 6.700 millones de personas del mundo, nos ha llamado como sus testigos, ¿no es así? Nadie llama como testigo a una persona que es probable que testifique en su contra. Dios nos ha llamado a esta posición importante como sus testigos. Esto muestra cuánto confía en nosotros.

1 Ts. 2:3-4 “Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.”

Dios nos ha confiado la misión de predicar el evangelio porque nos ha aprobado. Dios creyó que si llamaba a sus hijos e hijas como sus testigos, ellos ciertamente irían a Samaria y hasta lo último de la tierra y lo testificarían claramente. Esta es la razón por la que Dios nos ha escogido como sus testigos y nos permite tomar el banquillo de los testigos. “Ella es Dios Madre que ha venido a esta tierra.” “Él es Dios Padre que ha venido a esta tierra.” Cuando demos este claro testimonio de Dios Elohim delante de todas las personas, podremos complacer verdaderamente a Dios que nos ha escogido como sus testigos.


Testimonio definitivo y confiable de los testigos

Los que no son testigos no pueden distinguir entre la verdad y la falsedad hasta escuchar el testimonio correcto. Nosotros hemos visto la verdad y hemos sido llamados como testigos de la verdad. Por eso, por medio de la Biblia debemos testificar correctamente el hecho de que Dios ha venido a esta tierra en la carne y que no hay solo Dios Padre sino también Dios Madre.

Ya que Dios nos ha considerado como dignos de confianza y nos ha llamado como sus testigos, no debemos dudar en dar testimonio de Dios Padre y Dios Madre. Los que temen y vacilan no son dignos de ser testigos de Dios.

¿Qué habría pasado si el hijo de la historia mencionada no hubiera dicho nada sino que hubiera guardado silencio hasta el final? Aunque él había sido escogido como testigo según la voluntad de su padre y su madre, si solo hubiera dudado y guardado silencio por el miedo o por su personalidad introvertida, todas las personas en el tribunal habrían malinterpretado a sus padres como malas personas y los habrían señalado, ¿no es verdad? De la misma manera, si nosotros no damos testimonio de nuestro Padre y nuestra Madre, sino que solo nos quedamos callados, ellos serán ridiculizados y despreciados por las personas del mundo. Mientras permanecemos en silencio sin dar testimonio del Padre y la Madre, ellos son severamente malinterpretados.

Como el hijo de la historia, debemos animarnos y librar de todos los cargos al Padre y a la Madre. El evangelio de Dios es absolutamente verdadero y perfecto. Por ello, no debemos ser cobardes cuando testificamos el evangelio, como si este fuera falso. ¿Qué sucedería si un testigo en el tribunal tartamudeara ante la pregunta de un fiscal o un abogado, o si no lograra dar un testimonio lógico y consistente? Aunque el testigo dijera la verdad, el juez podría entender que está dando un falso testimonio contra el acusado.

La valentía viene de la confianza. Las palabras de un testigo confiable tienen poder. Seamos todos testigos fidedignos de Dios, y no los que lo pongan en problemas, para que vayamos a Samaria y hasta lo último de la tierra y demos claro testimonio de Dios y del evangelio. Dios quiere que testifiquemos valientemente todo lo que hemos visto y escuchado de él, sin dudar. Cuando hagamos esto, el mundo conocerá a Dios correctamente.

Si no damos un buen testimonio del Padre y la Madre celestiales y no predicamos con confianza la verdad que ellos nos han enseñado para nuestra salvación, seremos avergonzados de ser llamados testigos o hijos de Dios. Ahora no solo escuchemos lo que otros predican, sino demos testimonio valientemente de Dios Padre y Dios Madre delante de todos, como los verdaderos testigos de Dios.


Ay de los que no dan testimonio de Dios

El Padre y la Madre celestiales son los verdaderos Dioses. No obstante, si no testificamos este hecho, no somos diferentes de los testigos que deben decir la verdad pero solo guardan silencio en el banquillo de los testigos. Dios reprende a tales personas.

Is. 56:9-12 『Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.』

Si un perro doméstico ladra, el dueño puede saber fácilmente que un extraño está fuera. Pero si el perro no ladra a pesar de que un ladrón entra en la casa, es inútil para el dueño. El libro de Isaías compara a los profetas que no testifican correctamente la palabra de Dios, con los “perros mudos”.

El deber de un atalaya es gritar, y el deber de un testigo es testificar. No obstante, si alguno no grita la voluntad de Dios ni la testifica, sino que vive en holgazanería, nunca puede complacer a Dios. La Biblia dice “ay” de tal persona.

1 Co. 9:16-17 『Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.』

A cada uno de nosotros se le ha encomendado el deber de ser testigo de Dios. Ya que somos testigos de Dios, estamos obligados a predicar el evangelio.

Los testigos suben al banquillo para testificar. Aunque están en el banquillo de los testigos, si no abren la boca y solo persiguen la holgazanería en la vida, amando el dormir y el emborracharse con cerveza, esto causará gran ansiedad a Dios que los ha llamado como sus testigos. Por eso el apóstol Pablo dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”


Testigos que dan testimonio de Dios Elohim

Las personas del mundo aún no conocen correctamente a Dios Elohim, nuestro Padre y nuestra Madre. Si no damos testimonio de Dios Elohim, no podrán conocer la Biblia ni el poder de Dios, y permanecerán envueltos en el malentendido y en la desconfianza (Mt. 22:29).

No hay solo Dios Padre sino también Dios Madre (Mt. 6:9, Gá. 4:26). Podremos ser salvos solo cuando creamos en Dios Padre y también en Dios Madre, que dieron a luz nuestras almas (Gn. 1:26-27, Ap. 22:17). Solo en el Antiguo Testamento, sin hablar del Nuevo Testamento, podemos encontrar 2.500 registros de Dios Elohim. Ya que la Biblia da testimonio de Dios Elohim no solo en unos cuantos lugares sino más de 2.500 veces, ¿cómo podría ser esta una interpretación forzada?

Nosotros, que conocemos bien este hecho, debemos dar testimonio de Dios Elohim clara y valientemente. La verdad que tenemos es absoluta y perfecta. Si solo predicamos, todos nos escucharán. Ahora el reino de los cielos está muy cerca, y ha llegado el tiempo en que muchas personas abren sus mentes y se arrepienten cuando predicamos la palabra de Dios. La Biblia confirma todos nuestros testimonios, y Dios siempre renueva nuestra fortaleza a través del Espíritu Santo.

2 Ti. 4:1-5 『Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.』

La obra de evangelista que Dios nos ha confiado es el deber de un testigo. Dándonos este importante deber, Dios nos dijo que lo cumplamos estando preparados a tiempo y fuera de tiempo. Como verdaderos testigos, debemos dar testimonio de Dios Padre y también de Dios Madre, y debemos hacer que las personas conozcan los mandamientos que Dios Padre y Dios Madre nos han dado para la salvación de toda la humanidad. Si hacemos esto, Dios Elohim nos llenará de su desbordante gracia y bendiciones todos los días.

Debemos cumplir la misión de testigos de Dios no solo en nuestro propio país sino también en todos los demás países del mundo, en Asia, África, Oceanía, Sudamérica, Norteamérica y Europa. Llevemos a cabo nuestra misión como fieles testigos de Dios, para que todos y cada uno de nosotros podamos llevar diez frutos. Si quieren más, por favor pidan más bendiciones al Padre y a la Madre y obtengan las bendiciones de cien talentos y hasta mil talentos. Ya que Dios Elohim dijo: “Me seréis testigos en Samaria y hasta lo último de la tierra”, cumplamos la misión de testigos de Dios predicando diligentemente a Dios Padre y a Dios Madre a todas las naciones del mundo.